Conferencia de Sonia Abadi sobre la creatividad
El pensamiento creativo, pensamiento en red
Conferencia de Sonia Abadi en el Congreso del Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima
El pensamiento creativo supone la posibilidad de jugar con conexiones de todo tipo. Estar en una suerte de trance, la cabeza en ebullición. En estas circunstancias se hace posible el pensamiento en red. La integración transdisciplinaria que implica a saberes como el psicoanálisis, las neurociencias, la teoría matemática de las redes. La dinámica de la creatividad es justamente el pensamiento en red y es la creatividad la vía principal para la curación de los pacientes.
Para entender el paradigma de las redes es conveniente demarcarlo del viejo paradigma de las fronteras. El paradigma de las redes implica la construcción de sistemas abiertos de conexiones potencialmente ilimitadas, a veces aleatorias. Otras veces necesarias.
Fronteras y redes representan dos modos de acceder al inconsciente, desde la frontera es que se elaboran las tópicas freudianas. Desde esta perspectiva lo importante es hacer consciente el inconsciente. Se establece la primacía del orden sobre el caos, se privilegia el concepto de represión como lucha dinámica entre fuerzas que pretenden atravesar límites. También en este paradigma se establece el dualismo pulsional y la escisión del yo. En la obra de Melanie Klein, esta manera de pensar se hace presente en conceptos como identificación y proyección identificatoria. Otro tanto ocurre en la obra de Lacan con la fase del espejo en la que se daría el surgimiento del yo en el registro de lo imaginario, por la identificación con un Otro relevante. La posibilidad de fijar etapas de la libido corresponde también al pensamiento de fronteras. Lo mismo ocurre con la idea de una “vía regia”, de una suerte de atajo para llegar a lo inconsciente.
El paradigma de las redes induce a pensar de manera muy distinta. El inconsciente es imaginado como una red de conexiones ilimitadas que puede atravesar cualquier frontera. No obstante, hay nudos y fijaciones. En todo caso, el par de conceptos más afín al pensamiento de redes es el de proceso primario y proceso secundario. El proceso primario es potencialmente aleatorio, es disperso y abierto. En cambio en el proceso secundario las conexiones están de alguna manera predeterminadas por patrones que delimitan el campo de lo posible.
Winnicot es uno de los analistas más importantes en el fomento del pensamiento en red. Su concepto de lo transicional es al respecto decisivo. Lo transicional es un estado fluido, no integrado. Está entre lo primario y lo secundario, entre lo consciente y lo inconsciente. Es en ese estado, que es característico del juego, de la mezcla entre fantasía y realidad, que se produce el hecho creativo. Otro aporte central de Winnicot es que el pensamiento sucede en una relación intersubjetiva, en un juego de fecundación.
Lo inconsciente se construye todo el tiempo desde la potencialidad pura. A Winnicot no le interesa un concepto arqueológico del inconsciente. Para él, el sueño, más que material interpretable, es reflejo del potencial de salud, es creación. El sueño nos puede mostrar los nudos del inconsciente pero también las posibilidades de reparación.
En la sesión analítica aparece una nueva subjetividad. En esta nueva subjetividad el potencial de salud aparece en el propio límite de la patología. El encuadre es el de la empatía, la articulación entre asociación libre y atención flotante. Este encuadre permite navegar las redes inconscientes a través de la desintegración de lo inmediatamente dado.
La empatía no es reductible a una buena voluntad. La buena voluntad por sí misma es radicalmente insuficiente. En realidad es un “sentimentalismo”. En cambio la empatía supone un funcionamiento interpersonal que implica aflojar las fronteras. No hay límites entre el pensamiento lógico y el pensamiento intuitivo. Cuando uno trata de ser empático a punta de buena voluntad el resultado es que nos desgastamos, perdemos fuerza y fe en nuestra actividad.
En la sesión analítica se establece una conexión intersubjetiva en que circula la creatividad. Tenemos a dos personas que se curan juntos. No obstante, existe una suerte de veneración y temor por lo creativo. Se supone que lo creativo es algo sustancial que puede ser neutralizado.
Antes que pensar el trauma como un exceso flotante de energía que acecha al sujeto, es más fértil razonarlo como una consolidación de esa energía que produce estructuras caracterológicas que pueden ser desenredadas a través de la amistad y la poesía.
Se puede encontrar diversas metáforas para pensar la sesión analítica que, en sí misma, puede tomarse como modelo de una relación intersubjetiva realmente fecunda. Una primera metáfora es la del tango. Lo que funciona en el tango es una improvisación pautada pero creadora. La inspiración es esencial para la emergencia de lo nuevo. Y esa inspiración nace de la empatía en la pareja. El analizante es el que tiende a llevar el paso, es el hombre de la pareja. Mientras tanto, el analista tiene que dejarse llevar pero de su inspiración saldrán propuestas que modificarán la dinámica del baile. Otra metáfora esclarecedora remite al mundo de la publicidad. En particular a la “pareja creativa”. En efecto, en la creación de slogans o de historias trabajan juntos dos personas: el director de arte y el copywrighter. El primero aporta la imagen, la inspiración general. El segundo concretiza la palabra, logra solidificar lo difuso.
La creatividad permite desbloquear el sentido que se ha quedado petrificado en el síntoma, permite por lo tanto disminuir la repetición, y ello se logra solamente a través de la armonía del “entre dos”.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada